Inicio | Tratamientos-Terapias | Modelos terapeuticos | Contacto | Consulta tu problema | Casos resueltos | Consejos| ¿Sabes? |Psicología jurídica

ME SIENTO ACOSADA.
¿QUÉ PUEDO HACER?

Raquel es una persona noble y confiada. Su inocencia y sencillez cautivan de inmediato a quienes  la rodean. Sin embargo, ignora la maldad, es incapaz de descubrir  intenciones ocultas y actúa sin protección frente a la envidia y las conductas destructivas de algunas de las personas de su entorno.

Con su pareja.
No sabe poner límites. Aunque él le exige mucho, piensa que si le quiere, debe soportar hasta lo insoportable. Es, sin duda, quien más aporta a la relación y su bondad excesiva le hace cargar con la peor parte en las tareas de la casa o en la aportación a la economía familiar. No tiene una noción clara de equidad y, con frecuencia, se siente desbordada por las continuas demandas que trata de cumplir  y las obligaciones que pesan sobre ella. No ha aprendido que amar es compartir, no cargarse con todo.

Con los amigos.
Siempre pensando cómo quedar bien. Siempre aportando más de lo que aportan los demás: Si se programa una reunión, su casa  es el lugar indiscutible. Si se celebra un cumpleaños, las compras y regalos son de su competencia. ¡Los demás están tan ocupados!.
Si por algún motivo no puede cumplir como quisiera nadie toma el relevo, y en estos casos le viene algún vislumbre de que las cosas no deberían ser así. Pero no pone freno. 

En el trabajo.
Pese a su eficacia, su jefe y algunos compañeros se empeñan en infravalorarla. Le encargan las tareas más complejas, y ella, por no quedar mal, alarga su jornada. ¡Así se darán cuenta de su valía personal!.
Al día siguiente,  nadie reconoce sus esfuerzos, pero todo lo soporta con tal de no sufrir las críticas constantes y el hostigamiento a que se ve sometida.

La personalidad del acosado.
La víctima del acoso tiene muchos méritos personales y algunos rasgos de dependencia afectiva. Por su naturaleza o por su educación no ha sido dotada para pertenecer al grupo de los combativos. Tiende a ver el lado bueno de las cosas, no está inclinada a la desconfianza ni a los juegos de poder, y cuando quiere darse cuenta de que algo no anda bien, el acoso ya está en marcha.

La personalidad del acosador.
Es una combinación de rasgos narcisistas y paranoides que le permiten convencerse de las razones de su actividad destructiva. Sus rasgos específicos son la mediocridad, la envidia y la necesidad de control.

Si te sientes acosada:

- No pierdas la calma. Busca un lugar tranquilo y activa esa zona de tu mente que te acerca a estados de tranquilidad. Al ritmo de una música suave, concéntrate en tu respiración. Visualiza situaciones agradables que hayas vivido y recréate en ellas. Mantente así durante veinte minutos.

- Una vez tranquila, analiza la situación. Por mal que hayan ido las cosas, no vayas a empeorarlas. Ahora que has aprendido a mantener la calma, tienes que aprender a utilizarla. Cuanto más difícil sea la situación, más serenamente combativa debes estar.

- Si las cosas están mal, intenta mejorarlas. Si te cierran la puerta busca como abrirla, no te golpees contra ella.

- Si algún comentario o insulto te hace daño, corrígelo en el momento, no dejes que a base de rodar, la bola de nieve acabe por aplastarte.

- Afronta la situación sin esconderte. Con mucha calma y dignidad habla a tus agresores y pon las cosas en su sitio, pero no entres en batallas ni en insultos que irían contra ti.

- Minimiza el daño. Piensa que es cuestión de tiempo y que la situación que sufres también  acabará, si juegas bien tus cartas.

- Busca alianzas entre tus conocidos, pero asegúrate de su discreción y sinceridad.

- Disfruta del cariño de tus amigos y familiares y desahoga tus penas con ellos.
- Distánciate emocionalmente de tus agresores mientras piensas cómo salir de esa situación.

- Si esa situación te desborda, pon tierra por medio. Aléjate de ella de inmediato.

Lo que debes evitar:

-No aumentes tu estrés. Frena esa continua "comedura de coco" sobre lo mal que te han tratado, lo tonta que  has sido, o lo injusta que es la vida. No te sientas mal por lo que otros han hecho.

- No te dejes llevar por los pensamientos negativos.

- No entres en batallas o en insultos.

- No te pelees con los tuyos cuanDo te quieran ayudar. No te desahogues con personas inocentes.

- No te abandones en comida, sueño y ocio.

- No desprecies los otros placeres que hay en tu vida.

- No te alíes con tu enemigo haciéndome más daño del que él te está haciendo. Sufre lo que tengas que sufrir,   pero ni una gota más. Y pon remedio.

Equipo CIE PSICOLOGOS

Página Web diseñada por www.infoestilo.es