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MI HIJA ESTÁ
OBSESIONADA POR SU PESO

El problema.

Te diste cuenta de pronto en aquella comida familiar. La "niña" se dedicó a picotear de todo sin llegar a comer nada, se eternizó con el plato de judías, que acabó quedando frío. En el segundo plato todo se quedó intacto, mientras ella se levantó de la mesa antes del postre. El pretexto: "había quedado con amigos".

Durante toda la comida, dijo en cuatro ocasiones: "eso engorda, no lo como". Y, sorprendentemente, demostró saberse de memoria el número de calorías de cada plato.

La "niña" tiene 16 años y empieza a tener una preocupación obsesiva por su peso, cuando quizá está en su peso ideal o incluso por debajo. Puede ser un comportamiento pasajero, pero debes empezar a preocuparte si se produce lo siguiente:

  • Se provoca vómitos

  • Come desmedidamente en poco tiempo. Se da "atracones"

  • Cuestiona continuamente la grasa o las calorías de los alimentos que preparas

  • Se salta comidas por sistema

  • Ha empezado a hacer deporte sin medida

  • Está excesivamente irritable o insociable

  • Habla a menudo de dietas, ropa, tallas, "mejora de su imagen"...

La solución

Si el problema de sobrepeso de tus hijos es real, ponte de su parte de forma racional y pacta con ellos ver a un médico para seguir un régimen lógico y saludable. No permitas dietas milagro en tu casa. Transmíteles que el peso es un problema de salud, no de imagen.

Ofrécete a elaborar con ellos los menús, y experimenta con recetas sanas pero imaginativas. Intenta que la dieta se combine con ejercicio, incluso acompáñales tú a nadar, a correr un ratito por el parque o a jugar al tenis.

Explícales la importancia de hacer de todo un hábito de vida que se pueda sobrellevar y no un exceso. Habla con ellos, razona, escúchales, explora por qué no se sienten bien consigo mismos, la preocupación por lo que pesan puede ser tan sólo un síntoma pasajero o puede tener una raíz más grave.

Si la obsesión por el peso de tu hija es infundada y persiste. Si se ve "gorda" cuando empieza a estar excesivamente delgada, acude a un médico y a un psicólogo especializado de inmediato. No permitas que el problema vaya a más.

Esa preocupación desmedida por el peso puede desembocar en anorexia. Se trata de una enfermedad grave que es mortal en el diez por ciento de los casos, pero que en el 60 por ciento de los pacientes se cura.

Requiere atención médica y psicológica combinadas. Hay psicólogos y psiquiatras especializados en trastornos de la alimentación que pueden evitar a tu hija una juventud desgraciada y ayudarle a reconstruir su imagen corporal profundamente influida por los medios de comunicación, pero también por su entorno, su familia, sus amigos y tú.

Equipo CIE PSICOLOGOS

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