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APRENDE A PEDIR SIN EXIGIR.

Consejo publicado en la Revista VIVE.

¿Te enfureces cuando no consigues tus propósitos?
¿Montas en cólera cuando alguien no escucha tus deseos?
¿Te dan con la puerta en las narices cuando haces cualquier solicitud?
¿Tus amigos se echan a temblar cuando les "pides" que te resuelvan tu problema?

María está desesperada. Cada vez que pide algo se encuentra con la misma reacción: Una llamada importantísima, la madre, el novio o el amigo que está esperando para un asunto urgente, un trabajo de última hora que no pueden eludir... Pretextos, distancia, negativas...Cada vez que María abre la boca para "pedir ayuda", los demás miran hacia otro lado o salen huyendo para escapar a otro lugar.
No lo puede entender y se enfurece pensando que todo el mundo va a lo suyo, que nadie ayuda  a nadie. Aunque, supuestamente, su familia, los amigos o compañeros  están para ayudarla, lo cierto es que la dejan sola y más tirada que una colilla. ¡Justamente, a  ella que tanto necesita a los demás!
En lo sucesivo no piensa andarse con tantos miramientos; la obligación de los demás es escucharla y estar atentos a sus necesidades... ¡Para eso están los amigos y personas cercanas!
María no distingue entre una petición y una exigencia y tampoco ha aprendido que existe una gran diferencia entre el puro capricho y la necesidad auténtica.

Quizás aún no haya aprendido que entre la petición y la exigencia hay una diferencia sustancial. Si no se reconoce, las frustraciones, desconfianzas y rabietas seguirán salpicando nuestra vida. Hay que pensar que el mundo no gira en la dirección de los propios deseos, ni  los demás  están aquí para servirnos. Cuanto antes nos demos cuenta de ello antes terminaremos con esa sensación de frustración que produce la "ingratitud" de los demás. 

Si vas a pedir ayuda, estas 3  reflexiones pueden ayudarte:
- Nadie está para servirte. Antes de pedir algo, asegúrate  que no se trata de un capricho.
- Nadie está obligado a ayudarte. Si lo hacen, considéralo un favor, nunca un derecho.
- Nadie tiene todo su tiempo para ti. Si necesitas algo eres tú quien deberá adaptarse.

LO QUE DEBES HACER:

Así te preparas:
- Elige a la persona que pueda ayudarte en tu problema.
- Avísala con tiempo.
- Pregúntale si dispone de un rato para escucharte.
- Adáptate a su agenda.
- Agradece su ayuda de antemano.
Así te conduces:
- Acude puntualmente a la cita que hayas concertado.
- Inicia la conversación agradeciendo su buena disposición.
- Expresa tu confianza en ella.
- Habla con sinceridad de tu problema.
- Pregúntale si te puede ayudar.
- Escucha su respuesta atentamente.
- Si no puede ayudarte, no insistas y agradece su interés de todos modos.
Así concluyes:
- Despídete con amabilidad sea cual sea su respuesta.
- Dale las gracias por su ayuda.
- Mantén el contacto; una llamada o una visita siempre son de agradecer.
- Muestra tu interés por sus asuntos cotidianos.
- Fomenta su amistad.

LO QUE DEBES EVITAR:

- La precipitación. Si vas a pedir algo, quien vaya a escucharte debe saberlo con tiempo
- La invasión de su  tiempo y su  espacio, pues además de ser una falta de respeto podría actuar en contra tuya.
- Las intromisiones en su intimidad, pues te mostrarías como una persona desconsiderada.  
- Las exigencias. Con ellas conseguirías el efecto contrario al que pretendes.
- La desconfianza. Demostrarías que no eres de fiar.
- Las malas caras. Alguien que va a ayudarte no tiene por qué soportar tu hostilidad.

  Equipo CIE PSICOLOGOS

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