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COMO TRATAR A LA FAMILIA POLITICA.

Consejo publicado en la Revista VIVE.

La familia política ocupa uno de los primeros lugares en la lista  de relaciones cotidianas  conflictivas. Ya se trate de suegras, nueras o cuñadas, es raro que no aparezcan puntos de fricción entre las parejas cuando se habla de sus familias  respectivas.
Especialmente,  la suegra,  cuando es la madre de él, suele configurar con los miembros de la pareja un triángulo en el que alguno de los tres elementos queda excluido.
También las cuñadas, aunque en menor medida, añaden elementos de tensión. Veamos los    casos más frecuentes:

LA SUEGRA ENTROMETIDA
 El hijo ha elegido una mujer con quien comparte su vida. A los dos les va bien como pareja pero, cuando la  madre de él entra en escena, empiezan los problemas: Se mete en todo, opina, dispone y organiza. Esta suegra  es una mujer egoísta y manipuladora que, convencida de que el mundo gira a su alrededor, no para de organizar la vida  a los demás, especialmente a su nuera. En este caso, es ella, la esposa,  quien puede sentirse excluida si no es capaz de resolver la situación.

Cómo tratar a la suegra entrometida
Si tienes una suegra entrometida no la emprendas con tu chico; no te escudes en él para mediar en  un problema que tú misma debes resolver. Si te organiza la vida  eres tú quien debe pararle los pies y mantenerla en su lugar, pero eso sí, con respeto.

Mantén con ella una conversación en la que, sin perder los papeles, le hagas ver que tienes tu propia forma de hacer las cosas y que esta es la que vas a poner en práctica porque, sinceramente, te parece la mejor. Termina agradeciéndole su  interés y dile que contarás con ella cuando te surja una duda que no sepas resolver.

LA NUERA POSESIVA
 La mujer es una joven con afán posesivo sobre su pareja que, vaya donde vaya, encuentra competencia. De ninguna manera permite que nadie le haga sombra, y menos a su suegra, a quien ve como rival. La protagonista debe ser siempre ella. Por eso boicotea sutilmente cualquier encuentro familiar en el que la madre de él esté presente.  Esta, la suegra, no quiere intervenir, no quiere leer la cartilla a nadie, pues piensa que su papel de madre educadora terminó,  por tanto, discretamente  se retira dejando espacio libre  para que la pareja evolucione. En este caso es la madre de él quien  sale del escenario injustamente.
Cómo tratar a la nuera posesiva:
Si tienes una nuera posesiva no tienes que desaparecer. Asumir que no tienes un papel protagonista en la pareja  no significa que no existas. La conversación en este caso también resulta imprescindible.

Hazle ver a tu nuera que no pretendes sabotear su relación, sino que por el contrario, deseas que las cosas marchen bien entre tu hijo y ella. Por eso,  intenta que comprenda   que cada una  tenéis vuestro papel y que, con buena voluntad por ambas partes, no tienen  por qué ser incompatibles. Después de definir estos papeles y  concluir vuestra conversación, el asunto debería quedar zanjado y no crear nuevos problemas.

LA MANZANA DE LA DISCORDIA
 El hijo, que no quiere polémicas con ninguna de las dos,  pretende darle a cada una su papel. Pero no es asunto fácil. Cuando su madre es una "suegra entrometida" o su mujer, una "nuera posesiva", se encuentra entre dos frentes de donde no sabrá como salir. Si no hay acuerdo entre las dos mujeres, es él quien saldrá mal parado.

Cómo actuar:
Si te sientes identificado con este papel no deberías intervenir en el problema. No te dejes manipular por las quejas de ninguna de las dos. Lo mejor que puedes hacer es proponer un encuentro entre ellas para que aclaren  sus quejas respectivas, pero, en el que tú no debes estar presente. Antes de que tenga lugar, habla por separado con las dos, pide respeto y comprensión y deja claro lo mucho que cada una representa para ti; pero mantente en que no vas a  mediar en el problema.

LA CUÑADA INSUFRIBLE.
A veces, la hermana de él, se empeña  en inmiscuirse en los asuntos de la pareja. Con el pretexto de ayudar, insiste en dar lecciones sobre la mejor manera de llevar tu relación, de organizar tu casa, de ahorrar en la cesta de la compra, e, incluso, de cómo de educar a tus hijos...
Si tienes una cuñada insufrible, ve haciéndote a la idea de pararle los pies. Hay personas tan "perfectas" que no tienen bastante con "perfeccionar" su propia vida y tienen que organizar la vida a los demás.
Cómo tratar a la cuñada insufrible.
No entres en discusiones, simplemente, debes felicitarla por sus grandes ideas. Hazle ver que tú tienes ideas más sencillas que, en justa correspondencia, también estás dispuesta a compartir con ella. Seguramente va a entender tu indirecta y tendrá que aprender  a no enmendar la plana a los demás. 

Equipo CIE PSICOLOGOS

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